...

Porque ante todos soy una pared,
Porque mis puertas no se abren a cualquiera,
Porque ante la mirada de cualquiera soy inhumano…

Cuando de niño caminaba por la calle
imaginaba que algún día seria como todos los demás,
viéndolos, entendí que yo no podía ser como ellos,
yo necesitaba algo diferente, algo que me hiciera sentir vivo,
algo que con solo imaginármelo pudiera tal ves soñar…

Pasaba mis tardes viendo como los días solo eran un número más en una hoja de papel,
sonreía de vez en cuando, hablaba solo lo necesario y veía todo a mí alrededor.
pensaba, que algo estaba mal, que no importaba si era grande o pequeño,

mis sueños nunca podrían ser reales…

Los arboles son tan importantes en mi vida, porque fueron el cobijo de mis ideas,
el viento me protegía cuando al pasar, mis penas recogía,
la lluvia mojaba siempre mi cuerpo, y con eso, tomaba vida para los días siguientes,
pero nunca lograba soñar mas alto que las copas de mis arboles,
ni más lejos que el viento que los sacudía, ni más fuerte que la lluvia que nos daba vida…

Triste deambule en la noche, con su viento y mi lluvia, su luna y mi soledad,
entre el recuerdo de aquel niño que quería soñar, y la presencia de aquel joven negado a creer.

De las cenizas de una vida pasada, el recuerdo aun fulgurante en mis ojos
de una historia sin fin, de una nota sin tocar, de una vida sin armar…
De ahí nació la pared más alta que pude construir,
las puertas más toscas jamás imaginadas,
y el enojo de todo un ser humano acumulado por el tiempo…

Y decidido a no esperar más,
tomo de su cajón una pluma y un papel,
y así, de las amargas noches de insomnio, causado por un incesante ataque de palabras frívolas,
creo una obra de teatro, en donde las palabras erróneas formaban frases inútiles y reales,
y así, partícipe de su desgracia omitió los personajes,
llevando a cuenta del tiempo su próximo viaje de madrugada…

Y ocultarlo todo fue su decisión, y abrir los ojos, para entonces dejar que el viento volviera…

Así fue, dentro de una misma noche, dos enormes lunas dieron vida a un huracán,
controlado por frágiles manos y destruyendo todo a su paso,
¿Que seguridad tendría yo ahora, si tus manos pueden entrar a este pequeño cuarto?
¿Con que tranquilidad podre dormir esta noche?
Asustado estoy, escondido en un rincón de esta fría habitación,
con mis ojos cerrados y a punto de llorar…

Sus ojos me observaron por vez primera,
yo, intrigado y temeroso, levante la mirada
y mi campo estaba gris, mi cielo taciturno y mis arboles muertos los vi,
iluminando todo, como dos grandes farolas en un día nublado,
y con su mirada dio luz, vida, viento, agua y paz.

Que miedo – dijo a si mismo ante semejante cuadro,
con pasos temerosos y tropezando torpemente una y otra ves comenzó a caminar
lento fue su andar, pero siempre positivo, lento era su pensar, pero siempre decidido
¡esos ojos serán los que iluminen mi vida de hoy en adelante!

Saque mi libreta casi en pedazos, tome una pluma y comencé a escribir,
me faltaba coherencia, carecía de tinta, y no encontraba las palabras
parecía que me hubieran vaciado los bolsillos,
aclare mi garganta y levante la mirada…

Que hermosa – pensé

Comencé a escribir, cosas que antes jamás había podido creer
ya no contaba historias de un supuesto, ni poesías sobre pastos que nunca van a crecer,
ahora todo tenía más sentido, ahora todo era real, tan real como tú
como tu cuerpo, como tus labios, como tu cabello, como tu belleza,
tan honesta y tan pura, tan natural y simplemente como eres tu

Es ahora cuando comprendo a los poetas que por locos encerrados terminaron.

Ante ti, no tengo mascaras
No tengo muros que te detienen, y en mis campos, que aunque pequeños son
eres libre de pasear, y alegrar mi vida día a día como lo ha sido hasta ahora,
no tengo cortinas que dividan lo que fui, lo que soy o lo que seré,
y solo soy un niño a tu lado… que sonríe como jamás nadie podrá verlo

Ese niño que aprende tanto de ti, que suspira cada que das un paso,
ese hombre que se vuelve loco con tu cuerpo,
ese niño que encontró en ti esa amiga incondicional,
ese hombre que ve en ti a la mujer de su vida,
ese niño que solo ríe y juega a tu lado,
ese hombre que encontró en ti la felicidad,
ese soy yo…

Que hermosa es…

Y porque ante todos soy una pared,
y ante ti solo soy yo…

Masacre...

Es mentira… le dijo su compañero, inmediatamente le respondió una voz mas reseca, -yo estuve ahí, yo vi todo… yo estuve en la masacre… los ojos se perdieron y la piel se entumeció…

Una mañana como cualquier otra, -prosiguió el sujeto- el sol salía en el horizonte, el viento fresco venteaba en un resplandeciente disparo, estábamos todos a la expectativa, mis compañeros de trabajo, nuestros vecinos, amigos y familiares, todos estábamos preocupados, podías ver como el cielo se tornaba gris, como si algo fuerase a pasar, tratábamos todos de no darle importancia, de no dejarnos llevar por semejante suceso, así que todos hacíamos nuestras labores, pasaron los minutos, el sol ya sobrepasaba nuestros hombros, trabajamos mas duro que cualquier otro dia, las platicas eran mas cortas que de costumbre, y nadie se miraba normalmente… Serian por ahí de las 6 de la tarde de aquel domingo, puesto que el sol ya estaba casi olvidado detrás de una montaña, el viento era húmedo, con olor a jazmín, ese aroma dulce que hipnotiza, cuando de pronto en alguna parte de la oscuridad, un grito espeluznante y una serie de llantos sofocantes inundaron el paisaje, todos giramos nuestras cabezas para poder ver quien había gritado, o de donde provenía semejante ruido, y por fin vimos caer a un amigo nuestro, le habían cortado las piernas de un solo golpe, las dos piernas pegadas a la parte superior de la estructura, los llantos eran de horror, los que lo rodeaban no sabían que hacer… lo vimos caer, lentamente, pidiendo auxilio, con las manos en alto, nadie podía hacer nada, su caída fue lenta y vertiginosa, todos estábamos mudos, no sabíamos nada… estábamos esperando alguna posible explicación, de pronto, mas gritos, poco a poco todos comenzaron a caer, algunos mutilados a la mitad del tórax, a otros solo se les veía caer la cabeza, otros rodaban por la estructura, victimas de algún viento mortal, o tal ves de algún ataque premeditado, yo mientras tanto sorteaba mi suerte, vigilaba todos los flancos, expectante de cualquier ataque, en varias ocasiones estuve a punto de perder mis piernas, de hecho perdí un brazo ya casi al final de la masacre, podías ver la luna vigilante, que iluminaba con delicadeza a nuestros amigos muertos, hechos pedasos por la injusticia de este mundo, los ataques eran cada ves menores, pero cada ves mas directos, como si alguien midiera la intensidad del viento, ese viento elido y cruel, despiadado por segundos, éramos ya pocos los sobrevivientes, seriamos unos siete incluyéndome, podía ver del otro lado de la estructura a mi querido hermano, justo cuando nos pudimos ver las caras, intercambiando miradas de afecto y de despedida, tomándome el corazón solté una lagrima, y en ese momento vi rodar su cabeza y torso, un ataque canalla, mi hermano recibió una muerte deshonrosa, ahí perdí mi brazo tratando de no caerme, aquella imagen me había dejado estupefacto, el viento me gano por unos segundos, estuve apunto de caer me sostuve como pude y mi brazo salio volando… segundos después gire mi cabeza y vi como los últimos dos amigos eran prácticamente desmembrados, solo quedaba yo, solo tenia dos opciones, esperar mi muerte segura, o intentar una movida arriesgada, dejarme caer en busca de alguna mejor suerte, o una muerte menos dolorosa… y ahí, justo en ese momento, junte todo lo que me pertenecía, todo lo que había trabajado en la semana, me lo pegue al cuerpo y me deje caer… vi como una parte de la estructura se vio dañada, seguro por ese ultimo ataque que tenia destinado en mi contra… algunas astillas volaron cerca de mi, pero no me alcanzaron para mi fortuna, los cuerpos mutilados sirvieron para cuidar mi caída, solo unos cuantos raspones y uno que otro golpe, pero nada de consideración, pasaron algunos días y los cuerpos comenzaron a secarse, nuevos ataques vinieron en las estructuras cercanas… pobres, nadie les pudo avisar… yo estaba muy lejos y muy lastimado como para poder moverme, además aquellas imágenes no las podía olvidar, enormes montañas de cuerpos rodeaban las viejas estructuras, algunas ya muy dañadas, otras no tanto… y así, pasaron los días, podías ver a lo lejos aquella fotografía, que horrible imagen… algunas lluvias me dieron un poco de vida, y un poco de sol me mantuvo calido hasta el dia hoy… de mis amigos, solo el polvo y el recuerdo queda, de mi hermano, solo el deseo de verle de nuevo me mantiene de pie

Hubo un silencio abismal entre todos los presentes… todos los que estaban cerca pudieron escuchar la historia… todos agitaron sus enormes extensiones durante unos minutos, en recuerdo a los caídos y en respeto al sobreviviente… unos gritos alegres fueron los que dieron pie para continuar su alegre reunión… cantando con el viento, bailando con delicadeza, así recordaban ese dia aquella masacre, así celebraban que no todo fue tragedia, el bosque entero canta de alegría…